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TRANSFORMAN CON “APLANADOS” LA IMAGEN DE TEMPLOS DE OAXACA

José Hernández y Hernández

Caminando sobre la calle de 20 de noviembre del Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca, observando el paisaje urbano, a lo lejos una torre semejante a la de los castillos de las películas de Walt Disney, llamó mi atención.

Templo de San Agustin, adios a la cantera.

Templo de San Agustin, adios a la cantera.

Empujado por la curiosidad, me acerqué al objetivo y grande fue mi sorpresa al encontrarme nada menos que frente al Templo de San Juan de Dios, mismo que hace apenas unas semanas estaba rodeado de madera por una remodelación, aunque, tal vez por el efecto de las lluvias, las paredes parecen escurridas y vuelven a ser refugio de menesterosos y alcohólicos.

En lo alto, y como reflejo del mal gusto, la mencionada torre, o campanario, fue pintada de rojo ladrillo y blanco que rompe con el entorno.

Al encontrarse cerradas las dos puertas de acceso, no pude disfrutar de las obras de arte que anuncia Carlos Velasco Pérez, en su libro 39 Monografías de Templos, Conventos y Edificios Públicos de Oaxaca.

Siguiendo mi recorrido, me encaminé hasta el Templo de San Agustín, el cual está considerado como “Uno de los mejores ejemplos de la arquitectura oaxaqueña”. En la fachada, San Agustín con los brazos en alto, parece decir ¡alto ahí! ¡no entren, no sigan!.

trabajo de interiores, el mismo proyecto.

trabajo de interiores, el mismo proyecto.

Me atreví a cruzar la puerta principal y como dice el citado autor “El interior es verdaderamente suntuoso. La nave está cubierta por una bóveda de cañón al igual que los transeptos y capillas laterales…”

Bueno, pues los responsables de los trabajos que se están realizando en su interior, cayeron en el total descuido, pues el retablo barroco, las columnas salomónicas, el capitel corintio, las imágenes de bulto, los nichos y demás rincones, están cubiertas pero de tierra, polvo y desechos de las palomas, pues nunca fueron protegidas para evitar ser ensuciadas por los desechos.

Así también, las bóvedas de la entrada, están siendo embadurnadas con yeso, desapareciendo los decorados que caracterizaban estos espacios.

Mientras tanto, en la pared de la calle de Guerrero, la cantera característica de la “Verde Antequera”, ha desaparecido en su totalidad, pues también fue presa del “aplanado” con cemento, perdiendo su belleza, la cual fue cubierta con un insípido color amarillo.

NUESTRA SEÑORA DE LOS “POLVOS”

La misma suerte ha corrido el Templo de Nuestra Señora de las Nievas, que más bien parece en su interior “Nuestra Señora de los polvos”, Por el descuido.

Ahí en un rincón está Santa Ana y la Niña María, sucia de polvo, al igual que las imágenes del altar mayor. Esta reliquia que en 1934 fue declarada monumento histórico de la ciudad, también fue “remodelada” y su cantera verde quedó bajo el aplanado, que ha sido pintado con los colores rojo y amarillo, y por cierto, el nicho de la calle de Morelos luce vacío.

La hornacina de la Señora de las Nieves, arrumbada. Retablos, cuadros, el dorado de los nichos, los paramentos, los vasos sagrados y custodias, no fueron protegidos al realizar los trabajos.

Las bancas y los reclinatorios donde se postran los feligreses para decir sus oraciones, están apiladas en el centro del Templo, en pleno descuido.

San Agustin, fachada original.

San Agustin, fachada original.

TEMPLO DE LA MERCED

El Templo de Nuestra Señora de la Merced, lo encontré cerrado, pero en su fachada se alcanza a leer: El Templo se encuentra en mal estado a raíz del sismo del pasado 20 de marzo. Suplicamos su ayuda generosa para poder repararlo. Atentamente el Comité.

“Tu majestad se levanta por encima de los cielos. Con tu ayuda restauraremos este Templo”.

Según datos históricos, los continuos terremotos que han sacudido destruyeron, al igual que deterioraron el templo, sucesivamente en los años 1692, 1702, 1727, y 1787, cuando fue reparado por Fray Isidro Escalera, pero con l temblor de 1802 se vino a bajo la torre y se terminó de arruinar con el sismo de 1837, pero gracias al fervor de los fieles volvió a ser reparado y el culto no fue suspendido.

Ya en la Hemeroteca Pública de Oaxaca, encontré una nota publicada el día lunes 4 de junio del 2012, en un diario de circulación local, cuya cabeza dice: Respetarán arquitectura de templos, donde el director del Centro Histórico, Gerardo Corres Castillo, declara: Los aplanados que se realizan en los diversos templos de la ciudad, se pintarán de acuerdo a los colores originales que tenían…

El segundo párrafo dice el mismo funcionario: “…el reglamento del Centro Histórico tiene un catálogo de colores en los que no están registrados los colores originales de las iglesias… la intención es cubrir todos los que localizan en el municipio”.

Corres Castillo, adelantó que próximamente se desarrollará un foro en el que se explicará el fundamento por el cual se están cubriendo los templos.

¿O sea que primero se hacen los trabajos y luego se consulta a la ciudadanía?

Aquí tal vez falló a los responsables del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a los del Patrimonio Cultural del Gobierno del Estado y a los responsables del Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca, por lo menos elegir un color verde cantera, para no romper con la estética visual de la Verde Antequera, pues con estos “colorcitos”, los históricos templos parecen colorines.

Y que decir de las canteras rotas, deterioradas, ajadas… con tantos restauradores, artistas, curanderos… no han podido “inventar” un barniz, una laca un sellador o alguna resina que detenga el avance del deterioro de las canteras.

¿De que país o Estado traerían estas disparatadas propuestas?

 

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