Revocación de Mandato en Oaxaca: el juicio del pueblo a tres años de gobierno

A tres años de ejercicio gubernamental, Oaxaca se encuentra ante una oportunidad histórica: que sea el pueblo quien evalúe, sin intermediarios, la continuidad de un gobierno. La Revocación de Mandato no debe entenderse como un acto de confrontación política, sino como un mecanismo democrático de control ciudadano, donde la voz social adquiere un peso real y vinculante.
Este ejercicio obliga a mirar de frente la realidad cotidiana de las y los oaxaqueños. No desde los discursos oficiales ni desde los informes maquillados, sino desde las carencias que persisten en las comunidades, la falta de servicios básicos, la inseguridad que no cede, los caminos olvidados, los hospitales sin insumos, la educación desigual y el rezago histórico que sigue marcando la vida de miles de familias.
La Revocación de Mandato es, en esencia, un juicio de valor colectivo. Un balance que desmenuza aciertos y errores, promesas cumplidas y compromisos incumplidos. Es la posibilidad de preguntar si el gobierno ha estado a la altura de las necesidades del pueblo o si ha quedado atrapado en la distancia entre el poder y la gente.
Oaxaca puede convertirse en un ejemplo a nivel nacional si logra que este mecanismo incentive la participación consciente y no la apatía. Para ello, es indispensable que la ciudadanía se informe, debata y reflexione. Participar no es sólo votar; es analizar el contexto, contrastar realidades y ejercer el derecho a decidir con responsabilidad.
La democracia no se fortalece con el silencio ni con la resignación. Se consolida cuando el pueblo tiene herramientas para premiar o corregir el rumbo del gobierno. La Revocación de Mandato representa esa posibilidad: que el mandato no sea un cheque en blanco, sino un compromiso permanente con la sociedad.
Hoy, más que nunca, Oaxaca tiene la palabra. Que sea la conciencia social, nacida desde las comunidades y sus carencias, la que determine si el gobierno continúa o si es momento de replantear el camino. Porque gobernar es servir, y servir implica rendir cuentas ante quien otorga el poder: el pueblo.
Revocación
Revocación

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*