David Ortiz / Tucán
Una vez más, la incapacidad para atender de fondo los problemas deportivos en Oaxaca quedó expuesta en el polideportivo Venustiano Carranza. Ante la molestia de un ciclista, quien difundió en video cómo peatones caminaban sobre la pista destinada exclusivamente para ciclismo, la respuesta de las autoridades fue tan rápida como vergonzosa: colocar una señal improvisada que marca 1 km/h como límite de velocidad.
La escena se volvió motivo de burla. En lugar de concientizar a los usuarios o establecer orden en la convivencia entre peatones y ciclistas, los responsables optaron por una solución sacada, literalmente, de alguna bodega: un señalamiento parchado para que pareciera una medida “oficial”.
Todo, con tal de justificar que el ciclista no utilizara la pista y culparlo de “exceso de velocidad”, como si avanzar a paso de tortuga fuera razonable en un espacio diseñado para entrenar.
Esta decisión superficial no solo ignora la verdadera problemática: la falta de educación vial dentro del polideportivo, la ausencia de personal que regule el uso de las pistas y la evidente desorganización institucional.
En vez de reforzar la cultura deportiva, se optó por otro “mejoralito”, una salida fácil para esconder el conflicto y proteger a quien incumple las reglas.
Mientras tanto, la crítica hacia el manejo del deporte en Oaxaca continúa creciendo. Las instalaciones públicas siguen deteriorándose, se han privatizado horarios y espacios, y los proyectos de ampliación deportiva brillan por su ausencia.
Y afuera, la realidad no es distinta.
En la capital existe una ciclovía completamente abandonada, convertida hoy en otro peligro latente para ciclistas y peatones. Tramos destruidos, señalética inexistente, banquetas invadidas y nulos trabajos de mantenimiento confirman que la movilidad sustentable nunca fue una prioridad. La infraestructura quedó a medias… y a merced del abandono oficial.
Si los espacios recreativos están desatendidos y las ciclovías en abandono, la capital se convierte en un lugar hostil para quienes se mueven de manera segura y responsable.
El problema no termina ahí. Oaxaca de Juárez carece de señales de tránsito dignas, los semáforos descompuestos abundan en avenidas y calles principales, y las señaléticas horizontales, cruces peatonales, límites de velocidad, divisiones de carril, prácticamente han desaparecido.
Si la capital no puede garantizar orden ni en sus vialidades, era ingenuo esperar una solución seria para una pista de ciclismo. Lo ocurrido en el Venustiano Carranza es el reflejo perfecto de una autoridad que corre… pero solo para tapar el sol con un dedo.








