El accidente ocurrido en el Ferrocarril del Istmo de #Tehuantepec ha sumido a #Oaxaca en luto e indignación, al evidenciar que los megaproyectos impulsados por la Cuarta Transformación avanzan entre discursos de desarrollo, pero con graves pendientes en materia de seguridad y responsabilidad.
El descarrilamiento del convoy del #TrenInteroceánico que transportaba a más de 240 pasajeros, dejó decenas de personas lesionadas y escenas de caos y desesperación. Familias enteras quedaron marcadas por un proyecto que prometía bienestar pero que terminó exponiendo a los usuarios a un riesgo que no debió existir.
• Desarrollo impuesto, seguridad ausente
El Tren Interoceánico, similar al #TrenMaya, ha sido promovido como emblema del nuevo modelo de desarrollo nacional. No obstante, los hechos demuestran que estas obras se han ejecutado con prisa de discurso político, minimizando advertencias técnicas y sociales, que hoy son consecuencias mortales.
En ambos proyectos se repite un patrón: inauguraciones anticipadas, fallas operativas, opacidad en la información y ahora, personas heridas pagando el costo de decisiones tomadas desde el poder.
• Silencio y falta de responsables
Aunque la Secretaría de Marina (SEMAR) informó sobre el despliegue de auxilio, hasta ahora no hay responsables señalados, ni explicaciones claras sobre el estado real de la vía, el mantenimiento del tren o las condiciones en que se autorizó su operación con pasajeros. Tampoco existe una cancelación total o parcial del proyecto ineficaz en su funcionamiento, además de peligroso para los usuarios.
La #militarización de estas obras, lejos de ofrecer certeza, ha generado opacidad y ausencia de rendición de cuentas, dejando a las víctimas en el abandono institucional y a sus enlutados.
• Oaxaca vuelve a poner los muertos
La Región del Istmo de Tehuantepec, históricamente golpeado por el abandono y la marginación, vuelve a ser escenario de un “desarrollo” que no escucha a sus pueblos y no protege a su gente. Hoy Oaxaca no celebra progreso, hoy Oaxaca está de luto.
Este accidente no debe cerrarse con comunicados oficiales. Exige investigaciones independientes, justicia para las víctimas y una revisión profunda de los megaproyectos de la 4T, antes de que el discurso del desarrollo siga cobrando más vidas.









