Julisa Sánchez / #Tucán
En los últimos días, funcionarios del Gobierno del Estado de Oaxaca han intensificado la publicación de fotografías, mensajes y elogios en redes sociales, intentando exhibir resultados de su gestión. Muchas de estas publicaciones provienen de cuentas personales, mientras que otras son infladas o replicadas por personal subordinado, en un evidente intento por aparentar actividad y eficiencia.
Esta puesta en escena ocurre en medio del reacomodo político que implica la nueva ruta de la llamada Primavera Oaxaqueña, donde varios funcionarios ya han sido notificados para presentar su renuncia, mientras otros, principalmente los más cercanos al círculo del poder, se mantienen en un estado de nerviosismo constante. En la política, los cambios suelen llegar de último minuto y nadie se siente a salvo.
El contexto no es menor. Los resultados del ejercicio de Revocación de Mandato no fueron los esperados por el gobernador Salomón Jara Cruz, quien tras ese proceso advirtió públicamente que vendrían cambios profundos en su gabinete, alineados con los principios y exigencias de la llamada Cuarta Transformación.
Lejos de mostrar autocrítica o resultados contundentes, algunos funcionarios han optado por la simulación digital, apostando más a la imagen que al fondo. Sin embargo, las redes sociales no sustituyen el trabajo de campo, ni las flores virtuales corrigen rezagos históricos en seguridad, salud, infraestructura y bienestar social.
Mientras el gobernador afina decisiones, en los pasillos del poder crece la incertidumbre. La pregunta es si los cambios anunciados responderán realmente a una evaluación de resultados o si, una vez más, la farándula política intentará cubrir la falta de avances reales en la administración pública.









