Julisa Sánchez / Tucán
Mientras en Oaxaca las comunidades siguen esperando obras, seguridad y servicios básicos, en el Congreso local el silencio se volvió política pública… y los viajes una rutina.
Durante la pasada Semana Santa de 2026, la diputada Tania Caballero Navarro, presidenta de la Junta de Coordinación Política, realizó un viaje a Los Ángeles, California, el cual justificó como parte de una “agenda con migrantes”.
La legisladora aseguró que se trató de una estancia de apenas tres días y que fue cubierta con recursos propios, negando el uso de dinero público, además, adelanto que volverá a viajar en los próximos meses al Estado del norte.
Sin embargo, las dudas no desaparecieron pues el viaje ocurrió en un contexto donde el discurso oficial del Congreso presume austeridad, mientras las imágenes y testimonios apuntan a otra realidad.
Más aún, la polémica creció al revelarse que en el mismo entorno del viaje estuvieron vinculados personajes cercanos al poder estatal, incluyendo familiares del gobernador Salomón Jara Cruz, lo que encendió las sospechas sobre un posible uso político de una supuesta agenda institucional.
Hasta hoy, no existe un informe oficial presentado ante el Congreso de Oaxaca sobre los resultados de ese viaje, únicamente un testimonio personal que no fue cuestionado.
La falta de acuerdos firmados, la inexistencia de beneficios concretos para migrantes y la ausencia de transparencia sobre gastos, son una realidad que es visible para el pueblo de Oaxaca.
Finalmente, el silencio legislativo se extiende a temas urgentes como la seguridad, salud, educación y obra pública, una radiografía preocupante en las 8 Regiones del Estado.









