Hoy se nos adelantó uno de los mejores periodistas de México

Por Jesús Lemus Barajas

Gildardo Mota, de Oaxaca, sucumbió ante un padecimiento que lo mantenía postrado desde hace mucho tiempo. Nos lega su coraje y pasión con la que ejerció el periodismo y la bravura con la que manejaba el reportaje y la crónica. Su pluma y ejemplo fue de las que más influyeron en mi trabajo. Por eso la desolación que hoy me cala hasta el tuétano.

A Mota lo conocí, junto a Said Hernández y José Luis Sarmiento, en uno de esos azarosos encuentros que recomponen la vida. Nos conocimos en la Ciudad de México, cuando a los cuatro nos perseguía el gobierno de Felipe Calderón. Nuestra amistad y cariño indisoluble nació en una mesa del famoso Salón Corona de la calle Filomeno Mata del Centro Histórico.

La primera ronda de cervezas corrió por su cuenta. Los consejos nunca los cobró. Era desprendido y cabrón. Sus ojos bailaban al compás que marcaban sus manos en sus exposiciones informativas, que siempre dejaban una enseñanza: “nunca, aunque nos cueste la vida, debemos darnos el lujo de enajenar nuestra pluma”, era su consejo permanente.

Después los encuentros fueron constantes en Oaxaca. Las tlayudas, el mezcal, el caldo de amarillo, pero sobretodo las enseñanzas periodísticas, fueron el signo de su amistad y cariño. Me acogió amoroso como a un perro de la calle y como a un perro de la calle me enseñó los vericuetos de la problemática oaxaqueña. Cuántas veces cantamos El Feo (Nanga Ti Feo). Era su himno, y lo asumí como el mío.

Hoy se nos fue el Feo, porque él era un Feo que sabía amar. Hoy Mota nos deja un hueco en el alma, porque hemos perdido a un amigo y el periodismo perdió a uno de sus más grandes activos. Solo me reconforta el hecho de que su cuerpo ya no sufre y de que su pluma ha trascendido.

Hoy a la tierra le han nacido labios que besaran infinitamente esa alma buena y bondadosa. Hoy es un día de luto para el periodismo. Hoy, amigo Mota, no escribiré en señal de duelo. En silencio, como a ti te gustaba ver pasar la vida, acariciaré tu recuerdo. Hoy, desde aquí, brindo por ti.

Gildardo Mota
Gildardo Mota

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