A LOS ÁRBOLES DERRIBADOS… “LOS FRAMBOYANES” DE SANTO DOMINGO

Carlos Mar

Dice el refrán popular; “Del árbol caído todos quieren hacer leña”.

Bueno, ¿por qué decimos esto?

Queridos coterráneos, se preguntarán ¿quiénes somos?

¡Ya no somos! ¡fuimos! ¡éramos! Sin presunción alguna, dos Hermosos Framboyanes, plantados junto con otros afortunados compañeros que aún están de pié, en la jardinera construida para plantarnos hace varios años, frente al Templo de Santo Domingo de Guzmán, en pleno Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca.

Desconocemos el verdadero motivo el porqué nos mutilaron tan vilmente. Nos asesinaron y nos dejaron abandonados aquí junto a un sistema de iluminación, casi destruido, y según dijeron en su momento, era para dar belleza nocturna a todo el atrio con el cambio de colores.

La jardinera está a punto de caerse, pero es la única que todavía sostiene nuestros troncos y nuestras aferradas raíces.

Para los árboles afortunados que siguen de pié, se han escrito poemas, sinfonías. Se han filmado películas como “El Árbol de la vida”.

¿Canciones? A montones, como esa que dice “árboles de la barranca, por qué no han envejecido”. La histórica, interpretada por el popular Pedro Infante “Dos Arbolitos”, como nosotros, “han nacido en mi rancho dos arbolitos, dos arbolitos que parecen gemelos…”. También la que cantó Lucha Villa, “Árbol viejo”…

Quien no recuerda “Mi Árbol y Yo”, inolvidable, en la voz del Argentino, Alberto Cortés.

Hasta hay un programa oficial muy pretencioso titulado “El Día del Árbol”… y al Sabino de Santa María “El Tule”, tan venerado y tan festejado. Nosotros solamente éramos dos humildes Framboyanes que florecíamos y tapizábamos el suelo con nuestros pétalos anaranjados. Nuestras ramas daban sombra a los turistas nacionales y extranjeros. Cobijamos a las parejas de enamorados. Consolamos el cansancio de los niños, y vendedores ambulantes. Fuimos fuente de inspiración de fotógrafos, pintores y arquitectos.

Muchos buscaron el mejor ángulo para incluirnos en el conjunto de la belleza del atrio de Santo Domingo.

Pero, tal vez estorbamos el “ángulo” de algún funcionario o de algún “poderoso”, que quiso filmar un “fastuoso” evento social y nuestras ramas “tapaban” la fachada de la iglesia o les estorbaba la vista panorámica desde sus lujosas residencias.

Se une a nuestro lamento la frase bíblica “con la vara que mides serás medido”, aunque ya no sea de nuestras ramas, que su mejor destino ha de haber sido el basurero, hacerlas desaparecer en la oscuridad de la madrugada para que no quedaran huellas.

¡Pero hay un Dios y un castigo divino!

Y el fonógrafo sigue sonando… “más cuando se lo dijeron, fue tan fuerte el ramalazo, que al caer se hizo pedazos, que hasta el corazón me dolió”.

¡”Eres como un tronco seco, que aunque lo riegan no brota, por eso negra te pido, de mí no te acuerdes más”!

A quienes dieron la orden de ¡CORTENLO!

Por dignidad, deseamos que no le hagan lo mismo a su “ÁRBOL GENEALÓGICO”.

Diversos sectores sociales se han pronunciado ante el derribo de los framboyanes de Santo Domingo
Diversos sectores sociales se han pronunciado ante el derribo de los framboyanes de Santo Domingo

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