Enojos y el Club de Periodistas

Miradas de reportero

Enojos y el Club de Periodistas

Por Rogelio Hernández López

Este año, la ceremonia de entrega de premios del Club de Periodistas de México, fue invadida de la tristeza e irritación por los agravios de terceros al ejercicio del periodismo. Pero también invocó una crítica de forma y otra de fondo.

Como acostumbran sus directivos desde hace 21 años, se realizó la ceremonia en la que se entregan docenas de reconocimientos a periodistas con el nombre de premio nacional. Ahora fue el jueves 30 de marzo

El patio del edificio monumental de la calle Filomeno Mata, en el Centro Histórico de la Ciudad de México se atiborró otra vez de directivos de medios, reporteros, fotógrafos, articulistas, directores de comunicación social tanto federales como los estatales y muchos invitados de unos y otros.

Realmente, esa entrega anual de reconocimientos sí refleja la pluralidad de la prensa mexicana. En los discursos también se muestra la diversidad: unos escuetos y mesurados, otros hipercríticos y hasta estruendosos. La mayoría de mujeres y hombres que concurren también aprovechan para reencontrar conocidos, intercambiar teléfonos, citas, bromas, como en fiesta. Pocas críticas se hacen públicas y trascienden de los reconocimientos concedidos y al funcionamiento del Club. Ahora no fue así…

Los dos discursos centrales, de Celeste Sáenz de Miera, la secretaria general del Club y su presidente ejecutivo, Mario Méndez Acosta dedicaron la mayor parte de sus mensajes a lamentar las nuevas agresiones y crímenes contra colegas de todo el país y la ineficacia gubernamental ante ellos. Luego se les sumó el reportero investigador narrador Héctor de Mauleón, quien atizó más el espíritu recriminante que permeó a la ceremonia este año. (Se puede ver la crónica en http://www.capitalmexico.com.mx/politica/al-enviado-del-presidente-lo-sacudieron-periodistas-arnulfo-dominguez-miroslava-breach/)

El contexto

El ambiente era de tristeza. Hubo un sentido minuto de silencio. Todos los presentes debíamos saber que con los tres asesinatos de periodistas en marzo había regresado el negrumo al ejercicio del periodismo. Apenas el 25 de marzo la organización internacional Artículo 19, había presentado su informe 2016 sobre libertad de expresión con datos más hirientes.

“Cada 26.7 horas se agrede a un periodista en el país. Es decir, en la actual administración de Enrique Peña Nieto las agresiones contra la prensa casi se duplicaron, comparado con la de Felipe Calderón, en la que se agredía a un comunicador cada 48.1 horas.

“326 ataques contra periodistas y medios de información en 2016. Las agresiones físicas o materiales (a medios de comunicación) fueron las de mayor registro con el 43% del total de los casos; le siguen las intimidaciones con 16%, las detenciones arbitrarias con 14% y las amenazas con un 13%.”

El enviado presidencial

En ese clima le tocó hablar al enviado de presidencia, José Arnulfo Domínguez Cordero, como tercer

orador. Muchos esperábamos con expectación su respuesta. Fue breve.

El Director General de Medios Estatales de la Presidencia de la República, dejó los saludos de Enrique Peña Nieto al Club y a quienes serían premiados. Y casi de inmediato agregó: “Hoy colaboro ahí, pero reclamo aquí mi lugar de reportero porque esa es mi condición profesional.”

“A pesar de los contratiempos –añadió Arnulfo– el presidente lo ha dicho de muchos modos, seguirá habiendo pleno respeto a la libertad de expresión, a la libertad de prensa. Por eso se condena enérgicamente los asesinatos… se escuchan los llamados por los desaparecidos…Las causas y razones se tienen que saber, eso obliga a investigar…” dijo sin referir la existencia de la fiscalía especializada de la PGR, multiseñalada de ineficacia.

“Los periodistas tienen todo el derecho de exigir justicia”, reconoció para luego pedir que no repitan los dichos de los que difaman a las instituciones y a las fuerzas armadas.

El segundo de los profesionales mexicanos reconocido fue Héctor de Mauleón, cronista exhaustivo de crímenes emblemáticos y por ello amenazado de muerte. Y también él prosiguió la recriminación:

“Más de 500 agravios este año a periodistas. Estos son días de plomo, de acallar, de silenciar… la oscuridad nos cubre cuando dejar de decirse las cosas por su nombre. Por eso –pidió a todas y todos– tenemos que aferrarnos a las palabras”….

Así fue la ceremonia donde ahora se entregaron 34 reconocimientos.

Las críticas al Club

Desde esa noche y al día siguiente decenas de grupos de periodistas en Twitter y Facebook iniciaron críticas por el “premio” al conductor chacotero de Televisa Esteban Arce. Y tras ello revivieron señalamientos de fondo a la magra representatividad del Club de Periodistas de México, a su autoridad moral, a la legitimidad…

Pocas de estas críticas tuvieron replicas. No se abrió debate, sino descalificaciones, no pocas con razón. Un tímido intento de defensa lo hicieron colegas en el sitio página ciudadana que comienza con un título aparentemente crítico pero con un texto laudatorio. (http://www.paginaciudadana.com/el-engano-del-siglo-club-de-periodistas/)

El Club cada año reparte entre 30 y hasta 76 “premios” tal si México tuviera periodismo y tantos periodistas de excelencia. Este año sólo fueron 34. Ni el Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo ha repartido tantos premios después de un concurso anual y con jurado diferente cada vez.

Aun así la ceremonia anual es la actividad más vistosa del Club cada año porque logra la presencia de cientos de personas vinculadas al ejercicio del periodismo. La mayoría de los nominados recibe la cartulina y ahora una medalla y un pin sin ser asociados. Así es como se legitima para continuar sus actividades a nombre de los periodistas de México que no han podido darse una organización nacional, colegiada y representativa.

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