“Ruega por mí y por todos los migrantes”

Texto y fotos: Yemile Bucay

Desde hace más de 15 años, la comunidad Mexicana de Nueva York ha organizado festejos cada 12 de diciembre para celebrar el Día de la Virgen de Guadalupe. Pero este año, las celebraciones tomaron un tono de urgencia frente la elección de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Migrantes hispanoamericanos acudieron a sus iglesias, orando a La Virgen de Guadalupe que intercediera por ellos. Este es un breve relato de esa noche en una parroquia hispana en Brooklyn.

NEW YORK – La nieve empezaba a caer y la luz desaparecía del horizonte mientras Aida empujaba un carrito por las calles del barrio de Flatbush en Brooklyn, Nueva York la noche del 11 de diciembre, acompañada por su amigo Pedro, quien arrastraba otro carrito cargado de imágenes de la Virgen de Guadalupe y de Juan Diego. Se dirigían hacia la Parroquia de los Santos Inocentes. Afuera de la iglesia, donde sus respiraciones se convertían en humo, montaron un pequeño puesto para vender tamales y arroz con leche que recién habían preparado.

Como lo hicieron docenas de iglesias en Nueva York, una ciudad con una población de medio millón de mexicanos, la Parroquia de los Santos Inocentes preparó una fiesta en grande. Dentro del templo, los integrantes del Comité Guadalupano, quienes venían recaudando fondos durante todo el año, se encargaban de los últimos detalles. Cintas rojas, verdes y blancas descendían del techo de la nave, imágenes de La Virgen Morena adornaban las paredes, el altar y los nichos y una gran bandera de México colgaba al lado del altar.

Poco a poco empezaron a llegar mujeres cargando niños y hombres cargando imágenes sagradas. El vestíbulo, donde voluntarios vendían boletos para una rifa, se fue convirtiendo en un estacionamiento de carriolas. Mariachis llegaron a la media noche cantándole las mañanitas a La Guadalupana. Orgullosos del espectáculo, los acudientes sacaron celulares y tabletas para grabar videos y tomar fotos del evento.

Durante la noche y el día siguiente, llegarían más de mil feligreses hispanoamericanos a celebrar el Día de la Virgen de Guadalupe en la iglesia. Pero a pesar de la música, de las flores y del atole que ofreció la iglesia, un ánimo de miedo se presenciaba. Al concluir la misa, el Padre Lázaro Núñez, originario de México, añadió una oración diciendo: “Que nuestra madre santísima quien se revelo en México cambie el corazón de todos aquellos que odian a los mexicanos.”

Después leyó una carta escrita por el Obispo de la diócesis de Brooklyn y Queens dirigida a los inmigrantes para brindarles consuelo. El Obispo DiMarzio, quien se ha presentado como un defensor de los migrantes, les dijo: “Sepan que siempre serán bienvenidos entre nosotros sin importar su estatus legal.”

Los feligreses también añadieron sus plegarias. Desde el fondo de la iglesia, Ángel, quien lleva 30 años viviendo indocumentado en Nueva York, levantó la voz diciendo: “Padre, te rogamos por la comunidad mexicana y por los migrantes que están en todo el mundo.”

La congregación respondió: “Te rogamos, óyenos.”

Originario de Puebla, Ángel ha hecho su vida en esta ciudad trabajando de hojalatero. Aquí conoció a su esposa, aquí nacieron sus hijas y su nieto, pero permanece sin estatus legal. Ha pertenecido a la parroquia de los Santos Inocentes por 25 años y durante ese tiempo ha servido como presidente del Comité Hispano y como presidente del Comité Guadalupano. Fue en este último cargo que hace 15 años recaudo 1,200 dólares para comprar un mantel bordado en México con la imagen de la Virgen para el altar de la iglesia. “Si deportan a los mexicanos, las iglesias van a quedar vacías.”

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