¡UNÍOS!

El gobierno de México ha organizado en Palacio Nacional la sexta cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC y mucho me temo que la sociedad mexicana ha estado más atenta que de costumbre a este magno acontecimiento.

Se ha evidenciado, una vez más, a quienes militan en la extrema derecha y a los lacayos de Estados Unidos de América. Aunque aleguen su derecho a servir al amo que mejor les dé de comer, eso no los exime de responsabilidades frente al pueblo latinoamericano.

Nuestro Palacio Nacional se engalanaba con la presencia de la mayoría de los mandatarios latinoamericanos mientras la ultraderecha hacía gala de su trasnochado discurso anticomunista pronunciándose contra los mandatarios de los heroicos pueblos de Cuba y Venezuela.

Margarita Zavala, la nueva flamante diputada de la ultraderecha y vieja compañera de trapacerías del calderonato se lanza desembozada contra las iniciativas del obradorismo sabiendo que cuenta con el apoyo de tenebrosos patrocinadores de la ultraderecha internacional.

Los Calderón-Zavala saben que, por lo pronto, el manto de impunidad que construyeron favoreciendo al gran capital internacional evita que el lento brazo de la justicia los llame a cuentas y sean juzgados por los delitos de lesa humanidad que cometieron.

El secretario de Relaciones Exteriores se anota otra estrellita en la carrera por la presidencia de la República mientras los pueblos latinoamericanos y caribeños esperan una luz de esperanza frente a las políticas de exterminio que los lanzan en busca de la sobrevivencia.

En Oaxaca, en ese sur pobre y explotado como todo el sur latinoamericano, por encima de las recientes ejecuciones extrajudiciales y feminicidios, Alejandro Murat Hinojosa sigue haciendo malabares para seguir disfrutando de la gracia de López Obrador.

No solamente se trata de cubrirse con un grueso manto de impunidad frente a las permanentes violaciones de Derechos Humanos en contra de quienes habitan nuestro estado y de quienes corren el riesgo de transitar por su geografía sino de buscarse un hueco en el tablero federal.

La pandemia sigue golpeando los hogares y al movimiento social oaxaqueño, los valientes corazones de los compañeros César Martínez Rosales y Sansón Jiménez Domínguez han dejado de latir: para que su recuerdo y ejemplo vivan por siempre, nos toca honrar su memoria.

El viejo sistema de salud estatal y nacional sigue en grave crisis y miles de valiosas vidas se hubieran salvado si se atendiera y resolvieran a profundidad las necesidades básicas del pueblo de México, no se trata del discurso fácil y de lanzar vivas al pueblo: sólo hay que respetar sus derechos.

Frente a las más apremiantes necesidades de sobrevivencia frente al crimen organizado nacional e internacional y por una vida digna para quienes habitan el continente americano y el mundo solamente nos queda la unidad, la fraternidad y la solidaridad.

Que los discursos de las últimas horas, que los discursos frente a la búsqueda de nuevos cargos no sean solamente discursos, los mexicanos, la humanidad necesita de acciones concretas y evidentes para salvarse, para sobrevivir a las ambiciones que generan muerte y guerra:

¡Países de América, uníos!

Desde un rincón del exilio,

Juan Sosa Maldonado

Defensor de Derechos Humanos

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